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jueves, 12 de enero de 2012

Desconocidos en un tren

A: Buenos días señorita.
B: Buenos días.
A: Parece que nos han tocado los asientos juntos, ¿cómo te llamas?
B: (esbozando una sonrisa tímida) Eso parece. Me llamo Natalia, ¿tu nombre cuál es?
A: ¿Natalia?, que nombre tan bonito. Yo me llamo Mario.
- Silencio incómodo.
A: Bueno, y como es que has cogido este tren hacia Barcelona.
B: Toda mi familia vive allí, y en estas fechas navideñas nos reunimos todos en casa de mis padres.
A: Me alegro, estarás deseando verles me imagino, ¿no?
B: Si, quieras que no siempre se echa de menos a tus allegados.
A: A mí las navidades no me gustan, creo que son un invento de los grandes almacenes para llenarse los bolsillos.
B: ¿Cómo puedes pensar así? La navidad es mucho más que hacer regalos y gastar dinero.
A: ¿Qué más?
B: Pues como ya te he dicho es la oportunidad perfecta para disfrutar de unos días en familia, reunirte con tu gente para cenar, para tomar unas cervezas…
A: ¿Te refieres a esas cenas en las que siempre hay discusiones no?
B: En mi familia nunca hay discusiones, nos llevamos todos muy bien.
A: Tú piensa lo que quieras, ya te darás cuenta.
B: Qué disfrutes del viaje – contestó con tono sarcástico tras la contestación de Mario-
A: Igualmente, y ¡Feliz Navidad!
B: Feliz Navidad...

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