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miércoles, 26 de octubre de 2011

¿QUÉ SE ESCONDE DEBAJO DE MÍ CAMA?




Como se puede observar en la fotografía debajo de mi cama  tampoco hay tantos trastos. Es un espacio que utilizo para guardar las cosas que no quiero que estén a la vista, entre ellas podemos encontrar una caja de plástico, en la que guardo juguetes de cuando era pequeño,  la verdad que no se para que los conservo, porque ya no les hago demasiado caso, supongo que a todos nos gusta recordar las cosas de nuestra infancia. También hay una mochila que utilizo para bajar al gimnasio, con la toalla, la botella de agua y los guantes, detrás se puede ver como asoma de forma tímida una mancuerna.

Bajo mi cama además encontramos un aspirador, que como os imaginareis no es mío, se guarda hay para ahorrar espacio en el resto de la casa. Tengo también escondida una báscula, que utilizo a menudo para controlar mi peso; y lo más importante para mí, mis zapatillas de estar por casa, las cuales son muy cómodas y calentitas.

Como veis no hay nada más debajo de mi cama, supongo que con el tiempo se volverán a acumular pelusas y polvo, pero hoy ha tocado limpieza.

LA ESCRITURA TERAPEÚTICA


La escritura terapéutica es una técnica de psicología que permite a la persona acceder a  las emociones y pautas de pensamiento que permanecen inconscientes. Es una terapia efectiva para conseguir beneficios a nivel  psíquico y físico.


La escritura terapéutica fomenta la auto-indagación; vendría a ser una especie de auto-psicoanálisis que permite la comprensión de uno mismo y ayuda a sacar fuera los pensamientos, para después analizarlos a conciencia.


Esta terapia tiene tres procesos; el de la pre-escritura en donde el terapeuta enseña a la persona como desarrollar el trabajo y los medios a usar; el segundo es la escritura en sí, cuando se liberan las emociones y se trasladan al papel –es el momento de la catarsis-; el tercer proceso está comprendido por la lectura del relato y la interpretación del mismo.


Plasmar en un papel las emociones, experiencias, miedos, sentimientos en forma de relatos, historias, cartas o como una simple escritura instintiva resulta útil para el autoconocimiento, transformar los pensamientos negativos en positivos y dar un sentido a las vivencias.


La escritura terapéutica permite liberarse de lo que se lleva adentro, desbloquearse emocionalmente y hacer consciente  lo inconsciente para conseguir sanación.

martes, 25 de octubre de 2011

EL CRIADO


“Érase una vez, en Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.

Aterrado, el criado volvió a casa del mercader.

-Amo -le dijo-, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.

-Pero ¿por qué quieres huir?

-Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.

El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.

Por la tarde, el propio mercader fue al mercado y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.

-Muerte -le dijo acercándose a ella-, “¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?...”

La muerte ignoró al mercader, y de forma impasible continúo con su camino.

El criado, llegó a la ciudad de Ispahán, pensó que si se escondía en el bosque colindante a aquella ciudad la Muerte jamás le encontraría.

Cuando la oscuridad cubrió el cielo, el criado se tumbó al lado de una hoguera que había hecho para entrar en calor, nada más quedarse dormido, una ráfaga de viento hizo que el fuego prendiera unas ramas secas provocando un incendio.

El criado murió quemado; la Muerte no le fue a buscar, él buscó la Muerte con su insensatez.

ESCRIBIR

Aunque me cueste reconocerlo tengo que admitir que la escritura no despierta demasiada simpatía en mí, estoy casi seguro de que no dispongo de las técnicas suficientes para afrontarla, por este motivo no recurro mucho a ella.

Suelo darla uso para expresar mis sentimientos, ¿quién no ha estado enamorado?, en efecto, de vez en cuando le escribo cartas a mí pareja, no estarán todo lo bien redactas que se pueda, pero creo  que en estos casos es más importante el contenido, el sentimiento, el entusiasmo que se plasma en esas cartas.

Me gusta escribirlas debido a que puedo ver como el receptor se adentra en ese mundo de sentimientos, como se pone en mi papel por unos minutos, en resumen, como llega a captar lo que yo quiero transmitir.

Bajo mi punto de vista creo que si leyera más a menudo mejoraría bastante mi forma de escribir, pero tampoco es una de mis aficiones, puede ser debido a que he nacido en la era de los videojuegos, de los ordenadores, es decir, en la era de la tecnología y elijo dedicar mi tiempo a esas aficiones, siendo consciente de que son bastante menos enriquecedoras para mí.

Me encantaría poder adquirir esos recursos de los cuales sé que carezco, para así poder escribir con más frecuencia.